Diferentes realidades ¿Las aceptas o las criticas?

Durante los últimos meses me he dedicado a impartir talleres a adolescentes y jóvenes sobre la homofobia. Como siempre, dependiendo del grupo, me he encontrado situaciones, comentarios y actitudes totalmente diferente, las cuales me han ayudado a aprender mucho, a conocer muchos tipos de personas y a tomar consciencia de cómo gestionamos aquello que no conocemos según la educación que hemos recibido.

Al principio de cada taller, trato de ver de qué conocimientos partimos cada uno y, en la mayoría de las ocasiones, cuesta diferenciar entre identidad y orientación sexual. Estos términos, que son básicos para entender todo el entramado que necesito explicarles, no son lo que más me preocupa. En realidad, casi siempre el problema está en que nuestras mentes son totalmente cuadriculadas.

A veces les pregunto, “¿Y si una chica lesbiana tiene una relación sexual con un chico deja de ser lesbiana?” y muchos me contestan que entonces es bisexual, pero otros dicen que es una viciosa o hacen comentarios despectivos.

Ante el comentario: “Y si un chico transexual no quiere hacerse la operación de cambio de sexo, ¿Qué pensais?”. Muchos me miran raro y se callan.

Cuando les pregunto: “¿Y si la ropa fuera unisex y fuera la misma para chicos y chicas, usaríais la ropa que a vuestro entender es del otro sexo?”. Aquí es cuando muchos chicos ponen el grito en el cielo, o se ríen, o dicen que ni locos se pondrán nunca una faldita.

Todo esto no es más que una pequeña muestra de lo cerrados que estamos ante ciertas cuestiones, por supuesto fruto de la sociedad y de la educación que hemos recibido.

Estamos tan orientados a ser “normales” que todo aquello que se sale un poco de esa “normalidad” nos resulta raro, nos cuesta entenderlo y, en muchos casos, nos produce rechazo. Existen muchas realidades que nos cuesta asimilar, muchas formas de entender la vida que no comprendemos, simplemente porque nuestra visión es otra y porque no somos capaces de ponernos en el lugar de muchas personas.

Negamos muchas formas de vida simplemente porque no las entendemos, porque nunca hemos escuchado o visto algo similar, porque nuestro contexto no nos ha ayudado a abrir nuestra mente a lo nuevo o lo diferente, pero es totalmente normal que un chico gay no lo diga con normalidad por vergüenza o miedo al rechazo o que lo pregone a los cuatro vientos, que existan relaciones de tres personas, que haya personas asexuales, que a una chica transexual le gusten las chicas, que un chico sea afeminado y sea heterosexual, etc…

Por todo esto, creo que es importante que reflexionemos sobre nuestra capacidad para ponernos en el lugar de los demás y, para mí lo más importante, sobre la educación en el respeto y la tolerancia que le estamos dando a nuestros hijos. Porque un niño que es educado en un ambiente donde se comprenden otras realidades sin juzgar lo diferente, será una persona abierta y comprensiva con otras realidades. En cambio, un niño criado en una familia que juzga y critica, que comenta, que insulta, será una persona que tendrá prejuicios y rechazo a todo lo diferente.

Hagamos de la educación nuestra forma de cambiar el mundo.

María Mascareña