El Tiempo lo cura todo… ¿O no?

 

¿Cuántas veces has escuchado o has dicho esta frase? Probablemente tu también tienes interiorizada la creencia (por desgracia muy común) de que el tiempo todo lo cura, pero… quizás no te hayas parado a pensar bien lo que estas palabras suponen.

Por mi trabajo, veo muchas personas que tienen esta creencia, y que acuden a mi tras muchos años postergando el enfrentarse a su problema y la realidad es que, en la mayoría de los casos, llevan años sufriendo los síntomas, aguantando y esperando a que se vayan por sí solos, simplemente por dejar el tiempo pasar. A veces, el tiempo ensombrece un poco el dolor, tanto que aparentemente parece que ha dejado de doler. Sin embargo, muchas veces vuelve a aparecer de forma casi incontrolable y con mucha intensidad emocional.

En muchos casos, las personas tratamos de decirnos esta frase con la intención de animarnos, de darnos una tregua y de sentir la sensación de que esto que está ocurriendo y que causa tanto dolor pasará. Por supuesto es muy importante darse ánimos y encajar las dificultades con el mayor optimismo posible, el problema es cuando nos negamos a ver la realidad (que en muchos casos viene acompañada de esta frase) y optamos por mantener una postura pasiva frente a nuestros problemas.

Cuando caemos en el victimismo y la pasividad, estamos poniendo nuestras vidas en peligro, estamos dejando que las cosas ocurran sin más, asumiendo que no se puede hacer nada más para que la situación cambie. Es como cuando miramos al cielo y simplemente asumimos que hoy va a llover y que no hay nada que podamos hacer para que salga el sol. Pero siempre hay algo que hacer, siempre podemos elegir, siempre hay diferentes decisiones que tomar. Está claro que no podemos hacer que haga sol, pero sí podemos recoger la ropa para que no se moje.

Cuando simplemente lo dejamos pasar para que el tiempo lo ponga todo en su sitio, al final lo pagamos muy caro, es como una deuda que puede durar toda la vida. La única forma que las personas tenemos de afrontar nuestros miedos y solucionar nuestros dolores es manteniendo una actitud activa y responsable.

No podemos esperar que el tiempo haga un trabajo que nos corresponde a nosotros mismos.                 

                                                   
El paso del tiempo, por sí solo, no basta. La realidad es que toda herida que se queda abierta y no se desinfecta, tarde o temprano da la cara. A veces puede parecer que está cerrada, pero tarde o temprano la infección vuelve a salir.

El tiempo no lo cura todo, normalmente nos anestesia, nos ayuda a intentar olvidar, pero nuestro cerebro y nuestro cuerpo nunca olvida. Puede almacenarlo tan adentro que parezca que no está, pero ten por seguro que cuando una persona siente un daño muy profundo el olvido nunca ocurre y el daño, por muy lejano que parezca, afecta a la vida presente, pues queda dentro de la mochila que llevamos a cuestas.

 

Si tienes asuntos pendientes…

Si ves que el dolor es fuerte…

Si aquello que pasó se repite en tu cabeza o en tus sueños…

Si te cuesta concentrarte y disfrutar de tu vida presente…

Si el llanto, la tristeza, la ansiedad o el miedo aparecen continuamente…

BUSCA AYUDA, antes de que el tiempo lo empeore.

Puedes afrontarlo de otra forma sin tener que cargar con ello durante toda tu vida, solo tienes que querer encontrarte mejor. Puedes liberarte del sufrimiento y encontrar de nuevo el equilibrio.

 

María Mascareña