¿Por qué me ayudará ir al psicólogo? Si yo no estoy loco…

Cuando escuchamos hablar del psicólogo, en muchas ocasiones, lo vemos como algo muy lejano a nosotros, algo que quizás sea para otros, pero para nosotros no…

Es frecuente que veamos en otros la necesidad de acudir a un profesional para recibir ayuda u orientación, pero si son los demás quienes nos lo insinúan a nosotros, solemos responder algo como “Yo no estoy loco” o “Yo puedo salir de esta situación por mí mismo”.

Como profesionales de la Psicología podemos decir que la gran mayoría de personas que acuden a nuestro centro solicitando ayuda no son personas con trastornos, no son enfermos, ni mucho menos son “locos”, sino personas que están pasando por un momento complicado en su vida, personas con alguna dificultad que hace que sus emociones, comportamientos y pensamientos no les dejen ver salida.

Sentimiento de soledad, de vacío, falta de autoestima, ansiedad, sentimiento de estar estancado, tristeza, duelo, fobia, cansancio por “tirar del carro” … éstos, entre otros, son los principales síntomas que nos encontramos en nuestras terapias frecuentemente.

La mayoría de personas hemos pasado por este tipo de situaciones, la mayoría hemos sentido caer una y otra vez en la misma piedra, hemos sentido no saber hacerlo de otra manera o hemos sentido estar pasando por un momento tan duro que nada nos haría levantar cabeza…

Cuando estamos metidos dentro de este tipo de sentimientos y pensamientos, se nos hace complicado ser objetivos, se nos hace cuesta arriba pensar todo aquello que tenemos que hacer hasta llegar a sentir una pequeña mejoría, lo que hace que podamos decidir que no merece la pena ni intentarlo. 

Acudir a un psicólogo no aporta la solución exacta a los problemas o dificultades, no hace que, de repente, todo cambie… pero aporta diferentes herramientas y técnicas que ayudan a entender qué nos está pasando, nos ayudan a entender qué podemos hacer para cambiar la situación, cuál es nuestra responsabilidad, y, sobre todo, nos permiten conocernos y ser conscientes de todos aquellos recursos que cada uno de nosotros tenemos para nuestro día a día.

En kambalaya, nuestro conocimiento como profesionales de la psicología va mucho más allá de un mero acompañamiento o escucha (que, por supuesto, es imprescindible). Nuestra función es hacer que las personas que nos solicitan ayuda vean una salida en el camino, y no sólo eso, sino que vean que son capaces de coger esa salida y de caminar por ella con sus propios recursos y los que han aprendido en la terapia.

 

No siempre tenemos que poder solos, no somos débiles por necesitar ayuda.

No estamos locos por tener dificultades o problemas.

Aceptar que todos SOMOS IGUALES es lo que puede hacernos DIFERENTES.

Evelyn Morales