Somos muchas las personas que nos hemos pasado media vida sin saber decir que no… sin saber elegir lo que queremos, incluso sin apenas darnos cuenta de lo que realmente necesitamos.

Son muchas las ocasiones en las que accedemos a casi cualquier petición, nos resulta demasiado difícil negarnos.

Si nos paramos a buscar el PARA QUÉ de nuestras respuestas, seguro que conseguimos darnos cuenta de cuántos miedos hay detrás de ellas, y a la vez, de cuanto nos faltamos al respeto a nosotros mismos… sentirnos egoístas y sentir que los demás pueden criticarnos o darnos de lado son algunos de los miedos que nos limitan.

Decir NO es un ejercicio de respeto a mi mismo, es tenerme en cuenta, es manifestar lo que realmente estoy sintiendo en lugar de olvidarme de mí y mis necesidades, es elegir, es soltar todo aquello que me genera malestar, es buscar lo que verdaderamente me hace feliz…

Si nos olvidamos de nosotros mismos y nos faltamos al respeto nunca conseguiremos que los demás lo hagan. Pensamos que accediendo a las peticiones los demás nos respetarán más, pero estamos completamente equivocado.

Sólo cuando decida por mí y ocupe mi sitio conseguiré el respeto de los demás, sólo cuando diga lo que realmente quiero y necesito mi cuerpo dejará de sufrir y enfermar, sólo cuando me respete conseguiré mi felicidad.

 Comenzar a decir NO es una tarea complicada, pero posible.

COMIENZA POR PEQUEÑAS COSAS, PÁRATE, RESPIRA Y DATE CUENTADE LO QUE REALMENTE NECESITAS… PRUEBA A DECIR NO, OCUPA TU SITIO Y ELIJE TU VIDA.